La palabra
hipnosis viene del griego. Ya en "La Iliada" de Homero se
cita un procedimiento de sugestión parecido a una
hipnosis: "Afrodita incita así al sueño:.
El siglo XVIII en el que se halla un claro precedente de
la hipnosis con Franz Anton Mesmer. En 1775, influenciado
por las ideas de la Ilustración, crea el
mesmerismo, basado en la electro-magnetoterapia:. Mesmer
creía que los cuerpos vivientes poseen un fluido
magnético que, cuando se desequilibra, produce
miseria y enfermedad. Además, transferir "fluido"
a los pacientes necesitados induce en un primer momento
crisis o convulsiones y, después, hace que los
fluidos se equilibren, curando a los pacientes de
diversas enfermedades. Mesmer hablado de la
magnetización de objetos inanimados, como la
madera, el metal, o el agua... de la influencia de los
planetas en el ser humano y de otros muchos
fenómenos extraños. Mesmer hizo especial
hincapié en la importancia de sus "pases"
(caricias corporales apenas perceptibles) con le objetivo
de magnetizar al paciente; las curas que realizaba iban
seguidas de crisis y convulsiones, "efecto secundario
curativo" de sus pases e inducciones.
El mesmerismo no
es el producto del magnetismo animal ni de cualquier
otro, sino de la mera imaginación. El mesmerismo
tuvo gran influencia en su época. En el siglo XIX
Esdaile, entre otros, popularizó las propiedades
anestésicas del magnetismo, más que las
"crisis" mesmerianas. En 1846 James Braid (1795-1860)
introduce el concepto de hipnosis en medicina,
separándola del mesmerismo. En 1841 descubre el
hipnotismo, estado al que llevaba a sus pacientes
mediante la fijación de la mirada. Ensaya
además la autohipnosis o entrenamiento
autógeno. Marie Bernheim (1840-1919) escribe en
1884 "Sobre la sugestión en estados
hipnóticos y de vigilia", estableciendo las bases
de la psicología médica y psicoterapia.
También Ambroise Auguste Liébeault
(1823-1904) usaba en este tiempo la palabra como
método de sugestión e hipnosis. Sigmund
Freud (1856-1939) previamente a la formulación de
la teoría del psicoanálisis trabajó
en el campo de la hipnosis e histeria. El
ginecólogo Oettingen estudia en 1921 la analgesia
hipnótica durante el parto. Grantly Dick Read
(1890-1959) utilizaba la sugestión durante el
embarazo para evitar el dolor durante el parto. En 1955
la British Medical Association recomienda la hipnosis
para los trastornos neuróticos y los estados de
dolor, exigiendo a sus colegiados una formación
previa adecuada en este campo. En el año 1958 la
hipnosis es reconocida como tratamiento por la American
Medical Association recomendándose por primera vez
su estudio en las facultades de medicina.
CARACTERÍSTICAS
DEL TRANCE HIPNÓTICO
Ver el apartado
"lógica del trance".
Spanos habla de
la importancia del concepto de involuntariedad (o
automaticidad del comportamiento), relacionado con el
anteriormente comentado de "disociación". No
implica necesariamente un estado alterado de conciencia,
sino una interpretación diferente a nivel
estimular y sensorial de un hecho observable. Cuando en
un procedimiento de "catalepsia del brazo" el sujeto
interpreta como involuntario la experiencia conductual en
la que se halla implicado lo que hace es interpretar de
un modo particular un hecho objetivo; asimismo su
interpretación se halla influida y facilitada por
lo que el individuo cree sobre el
fenómeno.
Sensación
de relajación profunda.
Para algunos
autores esta es una de las características
principales del estado hipnótico: el empleo de
sugestiones adecuadas y dirigidas a provocar cambios
cognitivos, fisiológicos o comporta mentales en el
individuo debido a que éste se encuentra en una
actitud más receptiva.
Muchos de los
procedimientos derivados del marco terapéutico
cognitivo-conductual se llevan a cabo mediante el uso de
estrategias basadas en la imaginación y la
visualización. La hipnosis ha empleado las
técnicas imaginativas para inducir estados
emocionales concretos para aumentar la responsividad del
sujeto hipnótico o con intervenciones
terapéuticas centradas en metáforas
relacionadas con el sujeto o con los problemas
emocionales del sujeto hipnotizado o simplemente mediante
un empleo similar al utilizado por psicólogos
cognitivo-conductuales al margen de procedimientos
hipno-sugestivos. Está fuera de toda duda que la
hipnosis incrementa la capacidad imaginativa y de
visualización del sujeto.
La
restricción sensorial y la progresiva
focalización de la atención conlleva para
el individuo hipnotizado la pérdida de claves de
referencia espacio-temporales, lo que origina
distorsión subjetiva en la medición e
interpretación de dichas variables.
La
restricción sensorial y la estimulación
repetitiva (procedimientos estándares de
inducción hipnótica) promueven la
focalización de la atención del sujeto
hipnotizado hacia elementos discretos sugeridos por el
terapeuta y hacia las verbalizaciones de este.
Focalización
de la atención a una situación estimular
restringida: las sugestiones verbales y/o accesorias
dispensadas por el experimentador.
En la
aplicación de hipnosis neutral (sin sugestiones
adicionales) parecen hallarse patrones de
activación psicofisiológica encontrados en
técnicas clásicas de reducción de
ansiedad (relajación, meditación,
entrenamiento autógeno...). Sin embargo, cuando se
añaden sugestiones específicas de cambio de
determinadas respuestas psicofisiológicas, parece
ser que el patrón de respuesta es modificado en la
dirección planteada por dichas
sugestiones.
El sujeto
hipnotizado experimenta las imágenes sugeridas por
el hipnotizador como si fueran reales (ver lo comentado
anteriormente en "absorción en el proceso"). La
implicación emocional que se deriva de los
procedimientos hipnóticos es uno de los factores
que promueven el cambio terapéutico sin lugar a
dudas. Mediante la hipnosis cabe optimizar y catalizar
las técnicas de visualización y los
beneficios de tratamientos derivados del empleo de la
imaginación.
Distorsión
de las variables psicológicas de espacio y tiempo.
Disminución
de la capacidad de análisis lógico-racional
y crítico de las situaciones.
Automaticidad del
comportamiento.
Aunque
tradicionalmente se ha pensado que la hipnosis
producía una relajación profunda, estudios
recientes parecen demostrar que no necesariamente ha de
existir una relación directa entre
relajación como sensación subjetiva y
relajación desde el punto de vista de la
reducción del arousal fisiológico. En este
sentido, la hipnosis parece influir más sobre los
aspectos subjetivos que sobre los fisiológicos,
siempre y cuando no se empleen sugestiones
específicas para modificar éstos
últimos.
Aumento de la
sugestionabilidad (hipersugestionabilidad).
Aumento de la
implicación emocional respecto a situaciones
imaginadas por el sujeto o sugeridas directamente por el
experimentador.
Aumento de la
capacidad de imaginería mental.
Alteraciones
psicofisiológicas en relación directa con
las características de las sugestiones.